El matrimonio civil puede ser entendido como un contrato de naturaleza “sui generis”, pues no solo produce efectos económicos como el resto de contratos, sino que además influye de forma directa en un componente sociológico, como lo es la institución que se tiene como el núcleo fundamental de la sociedad, a saber, la familia.

Es por esto, que el legislador ha procurado alejarlo del régimen común de los contratos, para ello lo cubrió con diferencias sustanciales con los demás y en este escrito se fijará la atención en la especial forma de terminación del vínculo jurídico entre las partes que existe en este contrato.

En cuanto a ello, cabe mencionar que el matrimonio en Colombia, distinto al resto de contratos civiles, posee una lista taxativa de razones para su terminación, lo cual quiere decir, que si alguna de estas causales no se cumple, el contrato no puede terminarse y las partes deberán seguir atadas a él hasta la concurrencia de alguna de ellas.

Con lo anterior, se considera necesario revisar las causales de terminación del negocio jurídico familiar y en primer lugar, indicar que las mismas se encuentran plasmadas en el artículo 154 del código civil y que a continuación serán parafraseadas en aras de la claridad, así:

1. Cuando uno de los cónyuges sostiene relaciones sexuales extramatrimoniales (le es infiel a su pareja).

2. Cuando alguno de los cónyuges, incumple de forma grave e injustificada alguno de los deberes que la ley le impone como pareja (compartir lecho por ejemplo) y como padres (deber de cuidado y entre otros).

3. Los ultrajes o el trato cruel y por parte de alguno de los cónyuges o de ambos al otro o a los hijos de estos.

4. El constante estado de embriaguez por parte de uno de los cónyuges o de ambos.

5. El uso habitual de sustancias alucinógenas o estupefacientes, por parte de alguno de los cónyuges.

6. El evento en el cual alguno de los cónyuges contraiga una enfermedad grave e incurable, que ponga en peligro la salud del otro cónyuge e imposibilite la comunidad matrimonial.

7. Cuando exista una conducta por parte de alguno de los cónyuges tendiente a corromper o pervertir al otro o a personas que estén a su cuidado (hijos, sobrinos) y convivan bajo el mismo techo (abuelos, tíos, empleados).

8. Cuando los cónyuges separan sus cuerpos (dejan de convivir en el mismo techo y lecho) ya sea por orden de un juez o por decisión voluntaria por más de dos años.

9. Cuando ambos cónyuges se ponen de acuerdo en terminar el vínculo que los une.

Como se puede ver, las causales no corresponden a hechos de difícil ocurrencia, sin embargo, para los abogados en Medellín, Bogotá o cualquier otra región de Colombia, existe una gran dificultad de cara a la configuración de las mismas, esto dado que en el derecho existe una gran máxima que indica: “dame la prueba y te daré el derecho”, con lo cual la dificultad antes mencionada es de índole probatoria.

Sobre el particular vale agregar que las pruebas necesarias para configurar cualquier situación procesal, poseen una gran barrera a superar y es que las mismas deben haber sido obtenidas mediante procedimientos legales y ser válidas en todo sentido.

Por esto, estas causales de terminación podrían ser limitante gravoso y negativo para la vida de las personas que se desean terminar sus vínculos, pero que se ven obligadas a permanecer en ellos por la falta de efectividad del derecho, como mecanismo de resolución a este problema, sería interesante considerar que el matrimonio pudiese ser terminado por la simple decisión unilateral de uno de los cónyuges.

Por: Santiago Pinzon Sosa