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INICIO DE LA ACTIVIDAD EMPRESARIAL

En la actualidad, las personas que están por comenzar su aventura empresarial o que se encuentran transcurriendo dicho camino, suelen toparse con la disyuntiva existente entre operar como persona natural o como persona jurídica, preguntándose siempre cuál es la mejor opción o bien en qué momento deberían llevar a cabo cuál paso.
En aras de contestar a dichos cuestionamientos, los emprendedores recurren a diversos medios y entre ellos valdría la pena destacar el apoyo que al respecto brindan diversas instituciones en la ciudad de Medellín, tanto públicas como privadas, entre las cuales se destacan Ruta N, Creame, la ANDI, la Cámara de Comercio y muchas otras más.
Con fundamento en lo anterior, nos permitimos brindar nuestra opinión sobre el tópico, con la sincera intención de enriquecer el debate sobre la materia y apoyar de esta manera a los empresarios y emprendedores para tomar la decisión más acertada y propicia para cada caso particular.
En primer lugar hay que indicar que ambas posibilidades son totalmente válidas de cara a la legislación comercial y tributaria, solo que ambas ofrecen ventajas y desventajas completamente diferentes, estas son las siguientes:

  • El inicio de actividades como persona natural es más flexible, desde todo punto de vista, en particular, esto se puede observar claramente en el hecho que no es obligatoria la suscripción de ningún contrato (aunque es recomendable) para iniciar actividades, aun si existen “socios” en el proyecto.
  • Por el contrario las personas jurídicas son creadas en todo caso mediante un contrato de sociedad, dicha sociedad puede tener varias naturalezas (S.A, LTDA, S.A.S entre otras).
  • Los negocios adelantados por personas naturales por regla general hacen parte del régimen simplificado del impuesto del IVA, con lo cual no están obligados a facturar de la misma forma que las personas jurídicas, las cuales hacen parte del régimen común de dicho impuesto sin excusa alguna, así mismo la manera de llevar la contabilidad es diferente en ambos escenarios.
  • Ahora bien, actuar en el comercio como persona natural tiene una ventaja de cara al impuesto de renta, pues la tarifa de dicho impuesto es diferente entre para esta que para las personas jurídicas, siendo la primera gradual, empezando en 0% de la hasta 34% utilidad neta, dependiendo del volumen de ingresos; mientras que para las segundas es una tarifa fija y su monto es de 25% de la renta liquida gravable (ART 26 E.T), al cual se le suman otros gravámenes.
  • Adicionalmente, las personas naturales por regla general no están obligadas a pagar el CREE (impuesto para la equidad), salvo que tengan más de un (1) empleado, evento en el cual tendrá que pagar la tarifa plena qué es del 9% sobre las ventas, de cara a las personas jurídicas este impuesto opera con o sin empleados.
  • La falta de formalidad hace que sea improbable que las empresas de gran envergadura y larga trayectoria se relacionen comercialmente con las personas naturales en busca de servicios, estas prefieren contratar con personas jurídicas.
  • La falta de separación en los patrimonios de la persona natura y el negocio, hacen que llevar a cabo la actividad comercial sea notoriamente más riesgoso para los participes del negocio, dado que con cada contrato el comerciante está poniendo en riesgo su patrimonio personal; todo lo contrario ocurre con las personas jurídicas, cuyo objetivo es precisamente separar los patrimonios de los participes y el negocio.

Como se puede observar, ambas situaciones son claramente diferentes y en cada una de ellas se pueden observar tanto pros como contras, por ello, resulta fundamental que estas decisiones sean apoyadas por profesionales expertos en la materia y que cada caso sea tomado con superior cuidado.
Con lo anterior consideramos que el tema fue abordado con el nivel de profundidad preciso para apoyara a los empresarios en la toma de decisiones al respecto desde una perspectiva general, esto sin embargo no suple la necesidad especifica del día a día de cada uno de ellos, pues cada caso es completamente diferente.
POR: SANTIAGO PINZON SOSA ABOGADO EMPRESARIAL

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