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A PROPÓSITO DEL RECONOCIMIENTO DE LA ADOPCIÓN IGUALITARIA EN COLOMBIA

En los últimos años las parejas del mismo sexo han avanzado de forma vertiginosa en la lucha por ser reconocidas en nuestro ordenamiento jurídico como auténticos núcleos familiares, en las mismas condiciones que las parejas heterosexuales.
Durante un tiempo, la Corte Constitucional intentó –a partir del artículo 13 de la Constitución Política, que consagra el derecho a la igualdad– esclarecer el valor normativo de este tipo de uniones; sin embargo, en muchas cuestiones se limitó a exhortar al Congreso de la República a legislar sobre la materia. Este último, no obstante, se ha mostrado tradicionalmente reacio a legislar o reconocer cualquier tipo de derecho a las parejas del mismo sexo, dejando la responsabilidad de avanzar en esta materia a la Corte Constitucional.
El caso más reciente de esta situación ocurrió el pasado miércoles 4 de noviembre, cuando la Sala Plena de la Corte Constitucional reconoció que las parejas homosexuales tenían la posibilidad de adoptar conjuntamente menores, determinando de esta forma que son tan idóneas como las parejas heterosexuales para criar un hijo. Al respecto, la Representante a la Cámara por el Partido Alianza Verde y activista por los derechos de la comunidad LGBTI Angélica Lozano, escribió en su cuenta de Twitter: «El 6-2 en la Corte Constitucional prueba que la realidad científica y práctica supera los prejuicios y la homofobia».
Con este histórico fallo, Colombia se convierte en uno de los cuatro países en Latinoamérica, y veinte en el mundo, que reconocen la adopción igualitaria. En el año 2000, Holanda fue el primer país del mundo en avalar la adopción por parte de parejas homoparentales. Luego le siguieron Suecia en 2003, España y Reino Unido en 2005, Bélgica en 2006, Sudáfrica e Islandia en 2006, Noruega en 2009, Dinamarca en 2010, Nueva Zelanda y Francia en 2013, Luxemburgo en 2015, entre otros.
Por otro lado, en países como Canadá y Portugal la situación ha sido diferente. En el primero, sólo en el 2010 se permitió a nivel federal realizar el proceso de adopción, pues antes solo en algunas provincias estaba permitido. En el caso de Portugal, sólo a quienes sean solteros se les permite adoptar, por lo cual las parejas que hayan contraído matrimonio no tienen este derecho. En América Latina, la adopción conjunta por parte de parejas del mismo sexo está permitida en México, Uruguay, Argentina y Brasil.
La Corte Constitucional ya se había pronunciado sobre este tema en el año 2014, cuando falló una acción de tutela interpuesta por Verónica Botero, mediante la cual buscaba adoptar la hija biológica de su compañera permanente Ana Elisa Leiderman. En este fallo la Corte dio su visto bueno a la adopción de menores por parte del compañero del mismo sexo de uno de sus padres biológicos, advirtiendo que la decisión se encontraba fundamentada en la búsqueda de la protección de los derechos de los menores y teniendo en cuenta que la Constitución Política resguardaba la diversidad de estructuras en la familia.
El histórico fallo de la semana pasada, que consta de 145 páginas, tuvo como ponente al magistrado Jorge Iván Palacio, quien concluyó que de acuerdo a la concepción de expertos se evidencia que conforme a la medicina y a la ciencia, no hay ningún hecho que fundamente que un menor de edad pueda sufrir algún tipo de traumatismo si su crianza está a cargo de parejas homosexuales.
Esta decisión despertó celebración por parte de las personas de la comunidad LGTBI y protesta entre quienes se oponen, anunciando que presentarán recursos contra el fallo. El eclesiástico colombiano Juan Vicente Córdoba, por ejemplo, recibió la decisión con desaprobación y señaló que de esa forma los derechos de los niños son atropellados y que se estaba atentando contra la estructura familiar, que se debe encontrar conformada por un hombre y una mujer. Por otro lado, una de las parejas homosexuales más conocidas en Colombia, las congresistas Claudia López y Angélica Lozano, expresaron su satisfacción por la sentencia.
Pese a este enorme triunfo en el camino a reducir los estigmas, discriminación, temores y miedos que existen sobre la comunidad LGBTI en Colombia, el panorama en el Congreso de la República para el reconocimiento del matrimonio igualitario, aún se ve turbio. Sin embargo, se encuentra pendiente una decisión de la Corte Constitucional al respecto. En ella se espera que la Corte haga valer nuevamente los derechos de las minorías, en atención a que el Congreso de la República y la mayoría de la opinión pública continúan siendo reacios a aceptar la diferencia y brindar protección jurídica a este tipo de familias.
Por: Santiago Torres García

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